viernes, 3 de marzo de 2017

Aragón al este(de la Ribagorza al Matarraña)

La espiga entre las manos se difuminan y los pastos se los tragan las malas hierbas. Sueñan con expansionarse, ahí, donde decían que sus siervos, sus esclavos, hablaban mal la lengua del imperio. Pero el pastor, el hostelero ribagorzano, no quiere olvidar sus palabras, las palabras de sus padres, de los padres de sus padres. La espiga entre las manos se difuminan y los pastos se los tragan las malas hierbas. Para cabeza la lógica de Costa y el bibliotecario Comas y la historia del rey Gonzalo que nunca lo fue y de la priora de Sirena y de la Medina Afraga. La espiga entre las manos se difuminan y los pastos se los tragan las malas hierbas. ¿Por qué queréis poner yugos a los campos libres? ¿Por qué queréis producir dolencia a los que comparten su cerveza? La espiga entre las manos se difuminan y los pastos se los tragan las malas hierbas. Ahí, en lo más alto de las fortalezas, ahí, en las torres altas de Valderrobres o en las desaparecidas de Benás, ahí se alza la memoria, ahí, en los ojos de viejos y niños de jóvenes y adultos. La espiga entre las manos se difuminan y los pastos se los tragan las malas hierbas. Y que no se traguen los higos o quemen los olivos, que la razón la tiene la voluntad y no la calumnia y la presión. La espiga entre las manos se difuminan y los pastos se los tragan las malas hierbas. Arrojados los autómatas y esclavos al pozo para producir el mismo hongo que desplazó a miles de personas a las Américas, difuminan las espiga entre las manos y los pastos se los tragan las malas hierbas.

martes, 7 de febrero de 2017

Un texto, para empezar...

¿Yo quién soy? Sí soy.Lo soy. Solo sé que, en palabras del poeta Valerio Magrelli, cuando estoy ausente, soy lo que falta en el mundo en donde vivo, al que de entre todos, nunca encontraré. Quizá como pensaba el romano, he heredado el ambiente del crisol de los años dorados de la protesta estudiantil, de la protesta sin clases. Soy de los que abandonaron toda idea para ir buscando el camino de los caracoles. El relativismo ya no come en su teoría, invade la realidad. El ya lo dije, no vale ya para nada. Casandra perdió la vida. He de cumplir; pero poco a poco recogiendo el hilo que surcaba el laberíntico hogar del minotaurio. Hoy en día, hay muchos minotauros que batir. ¡Pobre Teseo! A estas alturas no se va a poder jubilar. ¿Y la pensión? Se la llevará Poseidón como a tantos. Y otros tantos tapándose los ojos. La culpa de todo la tiene el barquito chiquitito que no podía navegar. ¡Adiós Boudicea! A ti también te sobrepasó la legión romana. ¿La legión romana o la falange griega? Da igual pero por ahí iban los tiros. La luz clásica no siempre fue luz entre tinieblas. ¡Ay, dulce Palas! ¡Dulce Atenea! Que te quemaron por bruja. ¡Ah! ¡No! Ahora se dice bitch.

martes, 26 de abril de 2016

Olvidar



Yo no olvidé
ni el chicle que mastiqué.
Olvidé lo de ayer
pero no lo que hice en el mañana de ayer.
La luz luce donde una pancarta dice: "no lo olvidaré".
Son simplemente trozos en la justicia arruinados en la cartelería
del supermercado en donde algún día no compartí.

Ni un lobby eje del mundo del que vivimos
ni un salón de belleza de la macroeconomía
trasladó esa chispa que fue fuego y luego colilla
para que algún barrendero de la ciudad,
lo convirtiera en sombra.

Yo no olvidé
ni el chicle que mastiqué.
Olvidé lo de ayer
pero no lo que hice en el mañana de ayer.
La luz luce donde una pancarta dice: "no lo olvidaré".
Son simplemente trozos en la justicia arruinados en la cartelería
del supermercado en donde algún día no compartí.

Ni un lobby eje del mundo del que vivimos
ni un salón de belleza de la macroeconomía
trasladó esa chispa que fue fuego y luego colilla
para que algún barrendero de la ciudad,
lo convirtiera en sombra.

viernes, 22 de mayo de 2015

Entre el trigo, mala hierba

En la niebla alguien pronuncia tu nombre
al que se arrima entre las tinieblas basálticas y los arcos de medio arco de las viviendas abandonadas.

La hoja hiere en medio de la ciudad adentro de un Gran Torino.
Escupe entre las punteadas escarpias que sujetan los órganos y símbolos de una gran nación.

¡Que mueran las antiguas prácticas y los ángeles invadan las penumbras,
penumbras que salgan en puente de plata,
y los denarios y el acero y los cánticos de las siglas en serie!

El roce fugaz o intenso, el que juega a ser tú o yo,
o la voluminosa esfera desenvuelta en papel de plata
de ser la primera o la última pero siempre la de hoy.

¿A qué juegas o el juego es la propia ignorancia de la pérdida?
¿A qué juegas o el juego es la propia ignorancia de tu yo?

Sólo lo saben los ángeles pero la ignorancia muestra al ángel caído
y tú no eres el ángel caído.
Hombres, no sois ángeles caídos ni máquinas.
¿Por qué entonces os escondéis
bajo esa hojalata de mierda que es toda vuestra y nuestra derrota?

Entre el trigo, mala hierba…

miércoles, 18 de junio de 2014

Aunque la guerra nos haga enemigos


Y el pájaro voló,
y yo extendí mis manos gozando de su vuelo
y al mirar a mi lado vi que no estaba solo
y al volverme vi que había gente que gozaba con el vuelo del pájaro,
 al igual que yo.


lunes, 19 de mayo de 2014

Quiero ser

Quiero ser la partícula de luz que entra en el interior de una estancia oscura.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser el halo que rodea la tierra durante las últimas horas solares.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser la hoja marchita que pausadamente cae del árbol en la época caduca.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser el tacto de la mano sobre el hombro del desesperado.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser la viruta de palo rosa del bastón del anciano.
¿O no quiero serlo?

lunes, 4 de noviembre de 2013

Historias de América y Europa


Saint Patrick´s battalion story, for our history.

Hoy no voy a recordar a Washington
combatiendo a los ejércitos de Jorge V
ni una victoriosa batalla de esas como la de Saratoga.

Hoy no voy a recordar a San Martín
desafiando a los realistas
ni una victoriosa batalla de esas como la de Ayacucho.

Hoy haré memoria por el batallón de colorados
quienes portaron el lema Erin Go Bragh
y que ni una victoriosa batalla de esas pudieron cosechar.

Al frente de ese batallón Juan Riley,
o eso dice en el certificado de su defunción,
muerto por la corriente dorada que penas hace olvidar.

Descuartizado su batallón
rodó como alma partida encadenada
teniendo que agachar la cabeza ante la combatida tiranía.

Poco pudo olvidar de los soldados
que le acompañaron hasta el final,
unos ahorcados y otros torturados; todos condenados al olvido de la historia.

Cobardes y desertores los llamaron,
sin embargo, el verde
se hizo valor en los campos teñidos durante la American Civil War.

Fueron americanos y europeos,
quienes desde Irlanda muchos llegaron,
e incluso hubo soldado continental.

En la armada estadounidense entraron
pensando en las ideas de liberación
y en la frontera sur vieron la cara del tirano en sus filas.

Avasallamiento y crueldad
les dieron motivo
a creer en otra libertad.

La prosperidad parecía estar en el lado mejicano,
sin embargo, el verde
se extinguió y vieron cómo apostaron por caballo perdedor.

No dudaron en presentar armas junto a los mejicanos
y ensangrentar su rostro antes que retirarse
en Monterrey, Churubusco, Cerro Gordo o Buena Vista.

Mirando siempre hacia adelante,
pero no todos consiguen victorias,
y como muchos murieron, unos de forma violenta y otros violentados.

Ésta es la historia
que quiero recordar
y que muchos hoy pueden experimentar.