Acerca del abandono de un libro de Robert Burns en la mesilla de noche.
Cuando el mármol reluce en su última hora del día
y las viejas se recogen adentrando las sillas hacia el interior de sus portales para ponerse a cocinar...
Cuando los motores de los tractores y las furgonetas dejan de pronunciar palabra,
Ya no hay tiempo, ¡a dormir!
Cuando la sangre reluce hacia digestiones
y la suavidad se vuelve una mano fresca que ondea como el dedo de un lector sobre la superfice de un palimpsesto...
Cuando en una institución pública es ya imposible la compulsación,
hay tiempo para dormir.
Y allá en donde bajel se convierte en acorazado de lo que no se ve
y es oráculo,
hay tiempo, ¡a dormir!
lunes, 10 de mayo de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Bajo un cartel de la revolución de los claveles
De chico, parado o desplazándome, me gustaba ver
y ver unos carteles en los pasillos del colegio.
Me gustaba meterme en esos carteles
unos instantes y en unas ideas,
en donde un clavel y un niño podían acallar los fusiles
de los mayores convirtiéndolos en tallos
vivos sólo para adornar lo que antes era frágil, ahora piedra eterna.
Dicen que las ideas más valen un fusil
pero no valen ni una dictadura de izquierdas ni de derechas,
pues eso hacen los fusiles, simples dictaduras que acallan las libertades.
y ver unos carteles en los pasillos del colegio.
Me gustaba meterme en esos carteles
unos instantes y en unas ideas,
en donde un clavel y un niño podían acallar los fusiles
de los mayores convirtiéndolos en tallos
vivos sólo para adornar lo que antes era frágil, ahora piedra eterna.
Dicen que las ideas más valen un fusil
pero no valen ni una dictadura de izquierdas ni de derechas,
pues eso hacen los fusiles, simples dictaduras que acallan las libertades.
jueves, 8 de abril de 2010
¡Oxígeno!
En el acero de la noche
la rueda se estanca, se adormila
y los cajeros dejan ser hogares tras jornadas de negocio.
Las joyas escoden a sus dueños sus propios estercoleros
que intentan no verse en sus conciencias
manchando el nombre de sus hijos, deslucidos con bienes y otras riquezas.
La res pública se encierra, no sale a la calle
no mira a sus ciudadanos a los ojos
sino miente y desvaría dejando taparse por una lisa bandera.
Y al caer la noche los cajeros dejan ser hogares,
las parejas estables y las penurias adormiladas
cuando a mucho pueblo falta pan a ritmo de famoseo y fútbol.
la rueda se estanca, se adormila
y los cajeros dejan ser hogares tras jornadas de negocio.
Las joyas escoden a sus dueños sus propios estercoleros
que intentan no verse en sus conciencias
manchando el nombre de sus hijos, deslucidos con bienes y otras riquezas.
La res pública se encierra, no sale a la calle
no mira a sus ciudadanos a los ojos
sino miente y desvaría dejando taparse por una lisa bandera.
Y al caer la noche los cajeros dejan ser hogares,
las parejas estables y las penurias adormiladas
cuando a mucho pueblo falta pan a ritmo de famoseo y fútbol.
lunes, 8 de marzo de 2010
Sol en una tarde de marzo
El boj desenrosca la libertad
y gotas, en terciopelo.
El pequeño corcel busca la noche,
que no el día.
Corta y pega el escolar
con bata de líneas verticales y
La paciente maestra simplifica en la pizarra.
Una mamá de rubia corona, en donde, germina el Inti en gran corona
empuja el pequeño carrito en donde abrigado esconde a su niño.
La vieja por el balcón saluda
y el bus serpentea y para, para y serpentea como dejando caer el tiempo entre Cervero y Caronte.
Y la nueva vía saluda
y el bus vuela y para, para y vuela como dejando caer el tiempo entre el Averno y los Elíseos.
Dante ahí anda…
y Diego reposa junto a Isabel, cerca de donde Alfonso de Borbón escucha a doña Mercedes.
Alguien entra pero sale y dos adolescentes continúan el paso con sus mochilas,
de donde un día sacaron esos versos que escribí.
y gotas, en terciopelo.
El pequeño corcel busca la noche,
que no el día.
Corta y pega el escolar
con bata de líneas verticales y
La paciente maestra simplifica en la pizarra.
Una mamá de rubia corona, en donde, germina el Inti en gran corona
empuja el pequeño carrito en donde abrigado esconde a su niño.
La vieja por el balcón saluda
y el bus serpentea y para, para y serpentea como dejando caer el tiempo entre Cervero y Caronte.
Y la nueva vía saluda
y el bus vuela y para, para y vuela como dejando caer el tiempo entre el Averno y los Elíseos.
Dante ahí anda…
y Diego reposa junto a Isabel, cerca de donde Alfonso de Borbón escucha a doña Mercedes.
Alguien entra pero sale y dos adolescentes continúan el paso con sus mochilas,
de donde un día sacaron esos versos que escribí.
sábado, 6 de febrero de 2010
Oggi UNE domani tras
Diez ISO y nueve platos de porcelana.
Ayer los vi.
Ayer las perdí.
Las quería haber perdido.
Ahí estaban.
Y la regla sobre el bastión en donde reposa el sueño de la razón…
Impuesto y rentas si la gótica se transforma en arial o de la arial en la nuestra…
¿Por qué siempre la gótica?
¿Por qué pagar o no transmutar la materia en agua?
Y las letras las adulteran en el régimen de un Miniver sin salir de un mundo feliz en un
siglo XXI en donde de vez en cuando se ve una luz dentro de la caverna,
en donde aún quedan ocho ISO y cuatro platos de porcelana.
Ayer los vi.
Ayer las perdí.
Las quería haber perdido.
Ahí estaban.
Y la regla sobre el bastión en donde reposa el sueño de la razón…
Impuesto y rentas si la gótica se transforma en arial o de la arial en la nuestra…
¿Por qué siempre la gótica?
¿Por qué pagar o no transmutar la materia en agua?
Y las letras las adulteran en el régimen de un Miniver sin salir de un mundo feliz en un
siglo XXI en donde de vez en cuando se ve una luz dentro de la caverna,
en donde aún quedan ocho ISO y cuatro platos de porcelana.
martes, 19 de enero de 2010
La globalización del pasado- presente
Tornar y retornar...
del blanco al negro
y del negro al blanco...
del rico al pobre
y del pobre al rico...
opresión al físico
y opresión al intelecto...
¿Qué nos distigue?
¿Qué nos extigue?
¿Escoria surca
la tierra?
¿Qué derecho tiene la tierra?
¿Qué derecho tiene el metal dorado?
Y los que piden
desean que las paredes
abran las ventanas
de la estepa parduzca,
como aquélla que baña las tierras de la que llaman Monegros.
del blanco al negro
y del negro al blanco...
del rico al pobre
y del pobre al rico...
opresión al físico
y opresión al intelecto...
¿Qué nos distigue?
¿Qué nos extigue?
¿Escoria surca
la tierra?
¿Qué derecho tiene la tierra?
¿Qué derecho tiene el metal dorado?
Y los que piden
desean que las paredes
abran las ventanas
de la estepa parduzca,
como aquélla que baña las tierras de la que llaman Monegros.
martes, 22 de diciembre de 2009
73.291
Un informe rasgado sobre el escritorio
deja caer sus folios desprendidos planeando esparcidos hacia el suelo.
Las terrazas del centro dejan ver un telón de acero entre la solana y la sombra.
En una, adolescentes bromean levantando naipes uno tras otro,
un padre lleva de la mano
la preocupación por uno de sus derechos básicos al tiempo que deshoja el Heraldo,
y una pareja se mira dándose tiempo para mirarse de nuevo.
La órbita del genérico intenta fracturar las esperanzas del ordenamiento humano
quebrando las iniciativas de los que acompañarían a Roger de Flor en su empresa
o se adentrarían en ríos de plata con Félix de Azara a la búsqueda de nuevas especies,
laureles que serían acompañados de contratos indefinidos.
deja caer sus folios desprendidos planeando esparcidos hacia el suelo.
Las terrazas del centro dejan ver un telón de acero entre la solana y la sombra.
En una, adolescentes bromean levantando naipes uno tras otro,
un padre lleva de la mano
la preocupación por uno de sus derechos básicos al tiempo que deshoja el Heraldo,
y una pareja se mira dándose tiempo para mirarse de nuevo.
La órbita del genérico intenta fracturar las esperanzas del ordenamiento humano
quebrando las iniciativas de los que acompañarían a Roger de Flor en su empresa
o se adentrarían en ríos de plata con Félix de Azara a la búsqueda de nuevas especies,
laureles que serían acompañados de contratos indefinidos.
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