martes, 7 de febrero de 2017

Un texto, para empezar...

¿Yo quién soy? Sí soy.Lo soy. Solo sé que, en palabras del poeta Valerio Magrelli, cuando estoy ausente, soy lo que falta en el mundo en donde vivo, al que de entre todos, nunca encontraré. Quizá como pensaba el romano, he heredado el ambiente del crisol de los años dorados de la protesta estudiantil, de la protesta sin clases. Soy de los que abandonaron toda idea para ir buscando el camino de los caracoles. El relativismo ya no come en su teoría, invade la realidad. El ya lo dije, no vale ya para nada. Casandra perdió la vida. He de cumplir; pero poco a poco recogiendo el hilo que surcaba el laberíntico hogar del minotaurio. Hoy en día, hay muchos minotauros que batir. ¡Pobre Teseo! A estas alturas no se va a poder jubilar. ¿Y la pensión? Se la llevará Poseidón como a tantos. Y otros tantos tapándose los ojos. La culpa de todo la tiene el barquito chiquitito que no podía navegar. ¡Adiós Boudicea! A ti también te sobrepasó la legión romana. ¿La legión romana o la falange griega? Da igual pero por ahí iban los tiros. La luz clásica no siempre fue luz entre tinieblas. ¡Ay, dulce Palas! ¡Dulce Atenea! Que te quemaron por bruja. ¡Ah! ¡No! Ahora se dice bitch.

martes, 26 de abril de 2016

Olvidar



Yo no olvidé
ni el chicle que mastiqué.
Olvidé lo de ayer
pero no lo que hice en el mañana de ayer.
La luz luce donde una pancarta dice: "no lo olvidaré".
Son simplemente trozos en la justicia arruinados en la cartelería
del supermercado en donde algún día no compartí.

Ni un lobby eje del mundo del que vivimos
ni un salón de belleza de la macroeconomía
trasladó esa chispa que fue fuego y luego colilla
para que algún barrendero de la ciudad,
lo convirtiera en sombra.

Yo no olvidé
ni el chicle que mastiqué.
Olvidé lo de ayer
pero no lo que hice en el mañana de ayer.
La luz luce donde una pancarta dice: "no lo olvidaré".
Son simplemente trozos en la justicia arruinados en la cartelería
del supermercado en donde algún día no compartí.

Ni un lobby eje del mundo del que vivimos
ni un salón de belleza de la macroeconomía
trasladó esa chispa que fue fuego y luego colilla
para que algún barrendero de la ciudad,
lo convirtiera en sombra.

viernes, 22 de mayo de 2015

Entre el trigo, mala hierba

En la niebla alguien pronuncia tu nombre
al que se arrima entre las tinieblas basálticas y los arcos de medio arco de las viviendas abandonadas.

La hoja hiere en medio de la ciudad adentro de un Gran Torino.
Escupe entre las punteadas escarpias que sujetan los órganos y símbolos de una gran nación.

¡Que mueran las antiguas prácticas y los ángeles invadan las penumbras,
penumbras que salgan en puente de plata,
y los denarios y el acero y los cánticos de las siglas en serie!

El roce fugaz o intenso, el que juega a ser tú o yo,
o la voluminosa esfera desenvuelta en papel de plata
de ser la primera o la última pero siempre la de hoy.

¿A qué juegas o el juego es la propia ignorancia de la pérdida?
¿A qué juegas o el juego es la propia ignorancia de tu yo?

Sólo lo saben los ángeles pero la ignorancia muestra al ángel caído
y tú no eres el ángel caído.
Hombres, no sois ángeles caídos ni máquinas.
¿Por qué entonces os escondéis
bajo esa hojalata de mierda que es toda vuestra y nuestra derrota?

Entre el trigo, mala hierba…

miércoles, 18 de junio de 2014

Aunque la guerra nos haga enemigos


Y el pájaro voló,
y yo extendí mis manos gozando de su vuelo
y al mirar a mi lado vi que no estaba solo
y al volverme vi que había gente que gozaba con el vuelo del pájaro,
 al igual que yo.


lunes, 19 de mayo de 2014

Quiero ser

Quiero ser la partícula de luz que entra en el interior de una estancia oscura.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser el halo que rodea la tierra durante las últimas horas solares.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser la hoja marchita que pausadamente cae del árbol en la época caduca.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser el tacto de la mano sobre el hombro del desesperado.
¿O no quiero serlo?
Quiero ser la viruta de palo rosa del bastón del anciano.
¿O no quiero serlo?

jueves, 16 de mayo de 2013

La balada


Ayer me encontré a un niño que paseaba solitario
cerca del estadio de La Romareda  mirando las nubes.
Se paró frente a mí,
me miró con los ojos semicerrados como si el sol del atardecer le deslumbrara
y me dijo: “recuerda la balada”.
Ahora, que paso de nuevo al día siguiente,
me he dado cuenta de que ese niño
era yo.


lunes, 11 de febrero de 2013

El reino de los canteros[reseña bibliográfica]


ZUECO, Luis.
El escalón 33.
Madrid: Nowtilus, 2012. 507 p. Colección Narrativa. ISBN: 978-84-9967-301-6.


Aragón es tierra de castillos y de amantes de ellos. Uno de esos amantes es Luis Zueco, quien a modo de thriller turístico nos descubre diferentes castillos de la Península Ibérica, los cuales, esconden un enigma que, a priori, se ha transmitido de civilización en civilización.

Todo comienza cuando Silvia, una joven restauradora de libros de la Biblioteca Nacional y bibliófila, adquiere un libro antiguo en un conocido sitio web de subastas. A través de una rotura en su encuadernación descubrirá un documento anterior al libro con extraños símbolos lo que significará un giro radical en su vida. La novela comienza con un ritmo pausado, que poco a poco va in cresciendo ganando intensidad hasta el desenlace.

Esta obra supone la tercera del escritor, quien a través del relato hace un guiño a las investigaciones de Antonio Ubieto sobre la muerte de Roldán, la historia del Papa Luna o a la protección del Patrimonio Cultural; así como la labor de los trabajadores de bibliotecas, museos y archivos.

Si desean un maridaje, les recomiendo que escuchen mientras lean el disco de Mike Oldfield, Voyager. Las melodías tradicionales se entrecruzan con el texto e intensifican endulzándolo, sobre todo, en las partes de mayor acción y sumergen al lector más en las profundidades de los castillos y las construcciones románicas.